Entrevista y Reportaje: The Bug - London Zoo

¿Uno de los mejores discos del año 2008?

Kevin Martin nos concedió una de las mayores alegrías a los seguidores de los

ritmos Dubstep ...

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Kevin Martin estaba condenado a hacer un disco tan bueno como London Zoo, y de hecho una de las alegrías del pasado 2008 es que por fin lo ha conseguido. Con Techno Animal, grupo en el que estuvo implicado junto a Justin Broadrick en los noventa, ya exploró a fondo su obsesión por las frecuencias agresivamente graves en discos estupendos y todavía hoy reivindicables como Re-entry o The Brotherhood of the Bomb. Alrededor de la fecha de edición de Re-entry, editado de manera sorprendente por Virgin, dado su contenido “difícil” para una multinacional, Martin se encargó de recopilaciones muy celebradas como Macro Dub Infection o Isolationism. Si os encontráis con una copia por ahí, no dudéis en comprarla, pues no son excesivamente fáciles de encontrar y contienen más de una sorpresa y, lo que es más importante en recopilaciones que, como estas, tratan de ofrecer una visión general de grupos y proyectos con intereses estéticos comunes; todavía transmiten la sensación de que algo excitante está pasando ante nuestros oídos. Habiendo hecho todo esto, cuesta creer que Kevin Martin todavía no había dado lo mejor de sí mismo, pero eso es precisamente lo que ha demostrado con su nuevo disco bajo el nombre de The Bug, proyecto que arrancó tras la disolución de Techno Animal.

Siempre atento a cómo las bandas inglesas trabajan con la herencia jamaicana del dub, no es de extrañar que se enganchase al dubstep y que durante el pasado año publicase tres singles muy celebrados por los seguidores del sonido asociado con el sur de Londres. Estoy hablando de “Poison Dart”, “Jah War” y “Skeng”, los tres incluidos en London Zoo, y que en su momento sirvieron para suponer que el nuevo disco de The Bug, cuyo proceso de creación se alargó durante más de dos años y medio, iba a ser algo muy por encima de la media.

Aunque el dub es el elemento común que conecta casi todos los proyectos en los que Martin ha participado, estos se caracterizan por el cruce constante de géneros musicales. De haber hecho sus discos en la etapa del post-punk, probablemente se habría sentido muy cómodo y sobre todo arropado por otros proyectos similares como The Pop Group. Ahora mismo, la mera existencia de The Bug es un motivo de celebración. London Zoo es un disco en el que las compuertas entre el dubstep, el grime y el dancehall de factura inglesa han caído para buscar un espacio común, o más bien una estrategia común que deje bien a las claras que es en esos contextos en donde hay que buscar la mejor música inglesa del momento.

El objetivo declarado del autor del disco ha sido el de retratar su propia visión de Londres, de modo que estamos ante otro de esos discos que buscan reflejar las tensiones y fricciones que caracterizan a las urbes inglesas contemporáneas, por encima de la aséptica e higiénica visión que ya se está intentando construir de la capital inglesa como sede de los futuros juegos olímpicos, un acontecimiento que ya está provocando una profunda transformación de la capital inglesa que intentará ofrecer una visión armónica y utópica de Londres. Esta es una visión oficial que contrasta claramente con el Londres caótico y distópico, pero con un necesario trasfondo optimista (o de resistencia), mostrado en London Zoo. En cualquier caso, resulta llamativo cómo en Londres se están jugando ahora mismo con distintas maneras enfrentadas de imaginar el futuro de la ciudad. Siempre resulta muy interesante observar cómo una institución, un colectivo o un grupo de gente proyecta en sus predicciones acerca del futuro los conflictos contemporáneos, y el choque entre visiones demuestra que las instituciones oficiales tratan de ignoran las fricciones que son la base de la identidad londinense, e intentan construir un simulacro de realidad que será rubricado a través de su difusión en los medios de comunicación. No es de extrañar, entonces, que la primera canción que aparece en este disco se titule “Angry”, cuya mayor sorpresa hay que encontrarla en el radical cambio de registro del MC invitado, el habitualmente amabilísimo y encantador Tippa Irie, pionero de lo que se conoce como fast chat e integrado en los ochenta en el Saxon soundsystem, que aquí transforma su voz para adecuarla al exabrupto de rabia recogido en una letra que incluye referencias a terroristas suicidas y otros lugares comunes del lúgubre zeitgeist contemporáneo. Musicalmente se trata de un atronador dancehall que establece el oscuro y denso tono que caracteriza al disco, al tiempo que nos advierte de que Kevin Martin está volcando aquí la rabia derivada de su difícil situación personal (según ha declarado en alguna entrevista para promocionar el disco), y las dificultades para tirar adelante de sus colegas en un Londres ya transformado en una megaurbe del siglo XXI. Pero esto no le va a impedir construir temazos con los que mover el bullarengue en la pista de baile, porque es en situaciones así de complicadas cuando hay que reclamar más que nunca la necesidad de diversión.

Obviamente, la rabia se transmite en el disco a través de las letras pero sobre todo a través de la agresividad sonora de las líneas de bajo, de frecuencias abrasivas y abstractas, con ocasionales explosiones de ruido que evidencian el caos sonoro de las ciudades occidentales, entorno geográfico también evocado por la neblina que exhalan temas como “Too Much Pain”. En definitiva, se trata de un acertado intento de reproducir el impacto sonoro que supone asistir a un soundsystem en directo, impacto inevitablemente muy atenuado por la mucho menor potencia de los equipos musicales que solemos tener por casa. Hay que recordar aquí que Kevin Martin contó en un número reciente de la Wire cómo su asistencia al soundsysem de Iration Steppas a finales de los ochenta fue uno de los acontecimientos que le ayudó a dirigir su carrera musical en la dirección adecuada. Simultáneamente, el disco se caracteriza por una atención al detalle que hace que ritmos y bases tengan unas texturas a las que merece la pena prestar atención, es por este motivo que el impacto inicial del disco tarda muchas escuchas en desaparecer, porque durante bastante tiempo es posible descubrir nuevos rincones sonoros altamente satisfactorios. Así, se pueden dar ejemplos como el crepitar de fondo de “You and Me”, la microscópica atención al detalle–a la manera del minimal techno y el microhouse- de “Freak Freak”, el único tema instrumental, o la textura arenosa del ritmo en “Too Much Pain”. Precisamente uno de los puntos fuertes del disco es su capacidad para sonar detallista y expansivo a partes iguales, permitiendo que el disco funcione igual de bien en un club que una habitación.

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La mezcla de sonidos característicos del grime, el dancehall y el dubstep es una defensa de las músicas que se desarrollan, multiplican y entrecruzan en el subsuelo cultural de manera viral y por tanto impredecible. En Londres, ahora mismo, son este tipo de discos los que están reflejando una visión más crítica frente a las instituciones, aún a pesar de que no estén tan abiertamente politizados como este. Se trata de discos en los que se trazan mapas sonoros de Londres alternativos a los oficiales, una ciudad que, a juzgar por la predominancia de sonidos de origen afrocaribeño, sigue siendo uno de los centros neurálgicos del atlántico negro.

Las colaboraciones con MCs procedentes de distintos contextos como el grime (Flowdan, del colectivo Roll Deep), del dubstep (Spaceape, colaborador habitual de Kode9), y fuerzas de la naturaleza como Warrior Queen, permite insistir en el aspectos social que toda subcultura debe tener. No sabría decir quién es el que más destaca; el denso patois jamaicano de Flowdan en “Jah War” o “Warning” me suele parecer imbatible pero, claro, también lo es el flow envuelto en ecos de Warrior Queen en “Poison”, o un Spaceape menos narcótico que de costumbre. Todo este ejército de colaboradores han arrimado el hombro para demostrar los vasos comunicantes entre las distintas subculturas musicales que recorren el subsuelo de Londres y que hacen que se fortalezcan mutuamente. Esto es especialmente importante en el caso del grime, cuya histérica vigilancia policial ha hecho que casi no se puedan organizar conciertos de dicho género en la capital inglesa en la actualidad, ni siquiera tras el éxito comercial de Wiley y Dizzee Rascal en la lista de singles británica este año. A ver qué tal ponen el disco en Woofah, el fanzine/magazine que también se está esforzando en hacer piña con el dubstep, el grime y el dancehall inglés. En mi opinión, que supongo que no es dificil imginar después de toda esta chapa que os acabo de meter, se trata del disco más destacable del 2008 hasta el momento.

 

Entrevista:

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Hola Kevin, cómo estas?

Hola, estoy bien, cuidando de mi mujer en casa.

Felicidades por tu gran éxito con el disco London Zoo

Muchas gracias. Me ha sorprendido mucho por la rapidez con la que London Zoo ha llegado a una gran variedad de publicaciones y de gente. Cuando terminé el disco, me sentí realmente agotado. Me acuerdo del día en que lo terminé, que salí a la calle escuchándolo y pensando que quizás había cometido una gran equivocación, pensando que había hecho un disco egoísta y probablemente imposible de escuchar para la gran mayoría de la gente. Estaba casi llorando [se ríe cuando lo dice, pero se nota que lo dice en serio], cuando en realidad, con el tiempo, he sido capaz de ver el disco con algo de perspectiva y me siento bastante aliviado; es el mejor álbum que podía hacer en estos momentos. Me llevó tres años completar el álbum, no llevo muy bien la presión de trabajar en un disco, parece ser que siempre me llevará mucho tiempo completar uno.

¿Cómo es la vida en Londres?

Llevo viviendo en Londres 16 años. Londres es ahora más caro, más duro, la gente tiene que luchar más y más para sobrevivir, la gente siempre ha estado luchando en esta ciudad, pero creo que las condiciones en los últimos dos o tres años en toda Europa y en América más que en el Reino Unido… es casi como si estos países tuviesen que pagar el precio de su avaricia, en realidad. Literalmente puedes sentir el capitalismo arrastrándose en estos momentos. Hay una crisis económica tan grande sobre nosotros que creo que podemos sentir el impacto en todas partes.

Creo que todo el mundo se reduce ahora a una cuestión de relaciones públicas. Todo es una cuestión de relaciones públicas, de modo que tienes un acabado brillante que sustituye a los elementos más ásperos de las cosas. Creo que esto es algo que se aplica globalmente a cualquier país en el mundo occidental. Parece que la imagen superficial es más importante que el contenido; el sueño por encima de la realidad de una situación. De modo que sí, por supuesto que creo que los Juegos [los Juegos Olímpicos de Londres] son una gran cortina de humo. Todo tiene que ver con los beneficios que se llevan las corporaciones, esta gente realmente se beneficia de este tipo de proyectos, mientras que la gente normal tiene que pagar el precio; los alquileres suben, hay gente que se ve forzada a mudarse de las propiedades en las que han vivido muchos años y el día a día se convierte en algo muy complicado.

¿Qué nos podéis contar sobre London Zoo?

Mi álbum refleja la relación de amor-odio que tengo con esta ciudad. Amo de verdad esta ciudad. Me encanta su potencial, pero te puede aplastar y castigar sin piedad si no puedes permitirte aprovecharte de lo que puede ofrecerte. Me encanta la velocidad y el movimiento de la vida en Londres, la enorme capacidad de generación de nuestra estética cultural. Pero al mismo tiempo, la velocidad de la ciudad es también la peor parte de la misma porque la gente viene a esta ciudad para explotar lo que ofrece y para explotarse los unos a los otros. Es difícil mantener un buen número de relaciones significativas en Londres, porque la gente se muda aquí, hacen lo que pueden y desaparecen. Es difícil vivir aquí, pero es una ciudad a la que este disco le debe mucho, algo de lo que me di cuenta hacia el final del proceso de grabación. Debo mi vida musical a esta ciudad. Quería que el álbum fuese bonito y sucio al mismo tiempo, porque así es como es la ciudad.

Hablemos de música...

Para mí la música lo es todo; la música cambió mi vida. Quizás sea algo inmaduro por mi parte decir esto, pero la música literalmente cambió mi vida, ofreciéndome una manera de cuestionarme el mundo;  aliados, gente a la que podía admirar por su cuestionamiento de las estructuras sociales, musicales, estéticas. Pero en ocasiones te das cuenta de que también es una obsesión o una manera de escapismo; cuando estás deprimido o cuestionando todo lo que haces puedes pensar que quizás estás eludiéndote a ti mismo, como si estuvieses viviendo en un sueño. Pero mucha gente me ha dicho que se ha sentido inspirada a hacer música o simplemente inspirada psicológicamente por la música que hago, y eso es obviamente lo mejor que puedes escuchar. Se trata de una reacción verdaderamente positiva, y eso es a lo que aspiras, eso al menos es a lo que yo aspiro. No existo en un vacío, y a mí me aterrorizada la gente a la que no le preocupa lo que piense la gente, yo digo lo que piensa la gente. En primer lugar, lo que yo hago es egoísta, pero al mismo tiempo me agrada que la gente acierte a adivinar qué es lo que yo quiero hacer con mi música.

¿Pelis preferidas?

Creo que Hijos de los hombres es una gran película, es el tipo de película que me gusta. Cuando yo era niño, mi madre era muy aficionada a las películas de ciencia ficción y apocalípticas. En mi opinión lo que se refleja en ese film es como una hiperrealidad, y es una hipótesis que puedes ver que podría suceder. La pasada semana fui a ver  Hellboy II con un amigo mío sin saber nada de antemano, en plan, “¿por qué no?”, y salí del cine preguntándome por qué todo el cine es como la comida basura ahora, entras en un cine y todos tus sentidos son afectados pero sales del cine sin recordar nada y pensando ¿qué ha sido eso? Mientras que HIjos de los hombres supuso un cambio muy refrescante al ser una película hecha por una gran compañía, con una buena distribución y con una historia con sentido, con grandes actuaciones, un gran trabajo de cámara y con un gran director también.

¿Nos recomendais algún artista?

Burial ha hecho un gran trabajo, se ha ganado el respeto de todo el mundo por haber encontrado su voz, por haber hecho algo original. Ese es para mí el punto más crucial a la hora de hacer cualquier tipo de arte. Obviamente también para hacer música, ese ha sido siempre mi objetivo. Pero no estoy tan seguro de que sea un disco sobre Londres. Me gustan también los singles de Dusk + Blackdown, pero con Margins Music creo que se esforzaron demasiado, de modo que suena un poco estirado, no suena tan natural. De todos modos, incluye canciones muy buenas, como la de Trim que fue una de mis canciones favoritas del pasado año.

¿Cómo veis la escena Dubstep?

Creo que la mayor parte del dubstep es ahora muy formulaico, lo cual creo que es un problema, se ha convertido en algo predecible demasiado rápido, en el equivalente del drum’n'bass con respecto al jungle. Hay una nueva generación de productores que ha bloqueado la creatividad. De todos modos, no creo que el dubstep tenga nada que ver con el caos o la inseguridad.

¿Como es ahora la movida?

Sigo yendo a noches de dubstep, lo hago porque tengo muchos amigos en DMZ, muchos de los productores de la primera generación son buenos amigos míos, especialmente Kode9 y Loefah, ellos me apoyaron mucho durante la grabación de London Zoo y yo también les apoyo a ellos. Kode9 es uno de mis djs favoritos. El dubstep tuvo unos comienzos explosivos, pero se ha convertido como cualquier otro genero; el 5% está muy bien y el resto es relleno. Todavía me interesan el ragga, el dub el hip hop, cosas experimentales, bandas sonoras. Me encanta el grime, pero el grime casi ha desaparecido y ahora está intentando resurgir, todavía tienen que salir nuevos talentos y en particular una oleada más sólida de MCs. Los que he escuchado que han salido nuevos son buenos pero ninguno de ellos destaca; quizás Chipmunk sea una excepción, y Trim, por supuesto.

¿Qué opinais del enorme éxito de otros artistas de la escena (Dizze Rascal)?

No tengo una opinión acerca del éxito en listas de Wiley y Dizzee Rascal. Me alegro por ellos y de que estén haciendo dinero [dice esto riéndose] No me gusta ninguna de las canciones. “Wearing My Rolex” es pegadiza, supongo, pero no me compré el single, es simplemente una novelty track. Wiley puede hacerlo mucho mejor, como productor es jodidamente increíble y se ha convertido en aún mejor productor con el tiempo. Es un freak en el sentido de que nunca sabes qué va a venir después.Ya ha tenido altibajos antes, y estoy seguro de que volverá a hacerlo mejor en el futuro.

Hablemos de sonido ...

Tanto el volumen como el ruído son adictivos. Ambos son útiles porque desestabilizan las defensas psicológicas de la gente. Creo que es saludable ser un poco confrontacional con la gente, pues les hace reevaluar su entorno y lo que les rodea y todos los procesos en los que se hayan inmersos. El bajo para mí es algo más importante. El hecho de que se salte el intelecto; no piensas sobre el bajo, simplemente lo sientes, cuando es realmente bueno solamente lo sientes, es algo abrumador, la atracción por el bajo es de un tipo maternal. Ambos son elementos muy importantes para mí, pero no cruciales; para mí el principal objetivo de London Zoo era conseguir un disco que tuviese un contexto, que tuviese un sentido de necesidad. Para ser honesto, ni siquiera le di el título de London Zoo hasta este año a pesar de haber estado trabajando en él durante tres años, no trabajé con un concepto en mente. Fue simplemente que la diseñadora gráfica me preguntó cómo es Londres antes de venir para trabajar en mi disco, y yo le dije que era como un enorme zoo. El enfoque que le di al álbum no es intelectual, eso vino después, es en gran parte un disco hecho desde el alma y con el corazón,  no un disco para la cabeza. Más importante que el bajo y el volumen para mí son las emociones, yo quiero crear emociones con la música; la música que significaba más cosas para mi mientras crecía era el post punk, el  hip hop,el reggae, música con fuego en el cuerpo; el  free jazz, música que tenía un motivo para existir, algo casi revolucionario, que tuviese estilo, política, emoción; en realidad yo nunca fui un raver,

¿Te interesa la lectura?

Sí, por supuesto, me interesa Ballard como escritor visionario, creo que… [se queda callado unos segundos, y resopla antes de continuar con su respuesta]… me has pillado por sorpresa… bueno, ¡no sé ni por dónde empezar! Me ha influenciado su idea de la mutación general de Londres, y el impacto psicológico que esta ha tenido sobre sus habitantes. Pienso que su energía e inventiva han tenido una influencia obvia sobre mí. Es un escritor muy exigente para el lector. Mis libros favoritos son Isla de cemento, Rascacielos, Crash y The Kindness of Women, una de sus autobiografías, que es, en mi opinión, uno de sus mejores libros.

¿Qué piensas de la influencia jamaicana de tu sonido?

A la música jamaicana se la reconoce de sobra, la gente que está ciega a ella son ignorantes, porque no puedes evitar reconocer la influencia de la cultura jamaicana.



Fuente: savvia.es

 

 

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